La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Retales sueltos. 26/04/2008José Hierro, "Con las piedras, con el viento"
Mi reino vivirá mientras Hay que no sentirse solo. Se exprime así el alma. Así
14/03/2008José Pla, "Un viaje frustrado"
—Ahora ya estamos todos dentro…—dijo la gente con los brazos caídos y una gran melancolía. Viernes, 14 de Marzo de 2008 14:57. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 14 comentarios. 25/02/2008José Ortega y Gasset, "El espectador"
Y, además, cuando no hay alegría, creemos hacer un atroz descubrimiento. Muy especialmente si la falta de alegría proviene de un dolor físico percibimos con extraña evidencia la línea negra que limita cada ser y lo encierra dentro de sí, sin ventanas hacia fuera, como Leibniz decía, pero sin el infinito que este hombre contento metía dentro de cada uno. Este es el descubrimiento que hacemos por medio del dolor como por medio de un microscopio: la soledad de cada cosa. Y como la gracia y la alegría y el lujo de las cosas consisten en los reflejos innumerables que las unas lanzan sobre las otras y de ellas reciben —la sardana que bailan cogidas todas de la mano—, la sospecha de su soledad radical parece rebajar el pulso del mundo. Se apagan las reverberaciones que refulgían en sus flancos; nada suena ni resuena; las gargantas son mudas, los oídos sordos y el aire intermedio, como paralítico, es incapaz de vibrar. Lo demás es fantasmagoría, fiesta irreal de luz prendida un instante sobre las largas nubes vespertinas —pensamos. Y ya es casi un goce de nuestra falta de alegría perseguir con la mirada la espalda curva, rendida, de cada cosa que sigue su trayectoria solitaria. Y presentimos que hay dondequiera oculto un nervio que alguien se entretiene en punzar rítmicamente. En la estrella, en la ola marina, en el corazón del hombre da su latido a compás el dolor inagotable...
* * * - ¿Qué, mejor? - Psiá. Sólo psiá. - Joder. - Ya. - ¿Sabía que los infelices lo son más, en función del tiempo que les sobra para llevarse la cuenta? - Entonces a mí me pasa eso, que me sobra demasiado. - ¿Y qué hace con él? - Nada. Saberlo. De momento, sólo saberlo. - Genial, también. - Sí. - ¿Y eso del domingo que me iba a contar? - Nada, que fue muy gracioso. Entonces no nos dimos cuenta. - ¿Pero qué...? - Nada. Acordarnos de lo de papá. - Ah, cuente, cuente... - A lo mejor hay que ser de la familia para disfrutarlo, no sé. - Usted dígame, y después veremos. - Pues que estábamos comiendo, guisado de sepia, riquísimo, éramos una docena de parientes y en mitad de la comida surgió un “anoche hizo dieciocho años que se murió papá” y yo me volví hacia mamá y le dije “sí, por la noche lo recordé varias veces” y después se hizo el silencio. - ¿Y? - Nada, que se hizo el silencio. Nos pasamos de segundo la tortilla de alcachofas y estaba tiernísima. En su punto. En eso sí coincidimos todos. - Así son ustedes. - Pues se ve que sí. - ¿Cuánta gente atareadísima conoce que ande cuestionándose su felicidad? - ¿Otra vez? ¿Qué pregunta es esa? - Responda, mujer. - Yo qué sé. - Pues piénselo, porque se le está yendo un poco la mano. - Vale. ¿Y alguna cosa más? - Sí. Que lleve ese vaso de café a la cocina, que no está en su sitio. - Hecho. Lunes, 25 de Febrero de 2008 19:45. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 12 comentarios. 17/02/2008Gerardo Diego, "Insomnio"Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo, y tú, inocente, duermes bajo el cielo. Tú por tu sueño, y por el mar las naves. En cárceles de espacio, aéreas llaves te me encierran, recluyen, roban. Hielo, cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo que alce hasta ti las alas de mis aves. Saber que duermes tú, cierta, segura —cauce fiel de abandono, línea pura—, tan cerca de mis brazos maniatados. Qué pavorosa esclavitud de isleño, yo, insomne, loco, en los acantilados, las naves por el mar, tú por tu sueño. Domingo, 17 de Febrero de 2008 17:23. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 12 comentarios. 11/10/2007Qué cursi, ¿no?Jueves, 11 de Octubre de 2007 15:20. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 13 comentarios. 21/09/2007I want you. That´s all.Viernes, 21 de Septiembre de 2007 14:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 6 comentarios. 13/08/2007Roberto Juarroz, "Un amor más allá del amor"por encima del rito del vínculo, más allá del juego siniestro de la soledad y de la compañía. Un amor que no necesite regreso, pero tampoco partida. Un amor no sometido a los fogonazos de ir y de volver, de estar despiertos o dormidos, de llamar o callar. Un amor para estar juntos o para no estarlo pero también para todas las posiciones intermedias. Un amor como abrir los ojos. Y quizá también como cerrarlos. Lunes, 13 de Agosto de 2007 19:54. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 8 comentarios. Boris Vian, "La espuma de los días"
La entrada parecía ahora el pasadizo de una cueva. Tuvieron que agachar la cabeza para poder llegar a la alcoba de Chloé. Los del ataúd ya se habían marchado. No se veía ya a Chloé sino una vieja caja negra, marcada con un número de orden y toda abollada. La cogieron y, sirviéndose de ella como de un ariete, la precipitaron por la ventana. No se descendía a los muertos en hombros más que en los entierros de quinientos doblezones. -Debe de ser por eso por lo que la caja tiene tantas abolladuras -pensó Colin, y lloró porque Chloé debía de estar magullada y descompuesta. Pensó que ella ya no sentía nada y lloró más fuerte. La caja cayó con estrépito sobre los adoquines y rompió la pierna de un niño que estaba jugando allí mismo. Empujaron la caja contra la acera y la izaron al coche de muertos. Era un viejo camión pintado de rojo que conducía uno de los mozos. Poca gente seguía al camión: Nicolás, Isis, Colin y una o dos personas que no conocían. El camión iba bastante deprisa. Tuvieron que correr para seguido. El conductor cantaba a voz en cuello. Sólo callaba a partir de doscientos cincuenta doblezones. Se detuvieron delante de la iglesia y la caja negra permaneció allí mientras ellos entraban para la ceremonia. El Religioso, hosco, les volvía la espalda y empezó a agitarse sin convicción. Colin estaba de pie delante del altar. Alzó los ojos: delante de él, colgado de la pared, estaba Jesús en su cruz. Parecía aburrirse y Colin le preguntó: - ¿Por qué ha muerto Chloé? - Yo no tengo ninguna responsabilidad en ese asunto -dijo Jesús-. ¿Y si hablamos de otra cosa?... - ¿Quién es el responsable de todo esto? -preguntó Colin. Hablaban en voz muy baja y los demás no podían oír su conversación. - En todo caso, no nosotros -dijo Jesús. - Yo os invité a nuestra boda -dijo Colin. - Salió muy bien -dijo Jesús-, me lo pasé muy bien. ¿Por qué no has dado más dinero esta vez? - No lo tengo -dijo Colin- y, además, ahora no es mi boda. - Ya -dijo Jesús. Parecía molesto. - Es muy diferente -dijo Colin-. Esta vez, se ha muerto Chloé. No me gusta pensar en esa caja negra. - Mmmmmm... -dijo Jesús. Miraba hacia otro sitio y parecía aburrirse. El Religioso daba vueltas a una carraca mientras aullaba versos en latín. - ¿Por qué la habéis hecho morir? -preguntó Colin. - ¡Oh! -dijo Jesús-. No insistas. Buscó una postura más cómoda en sus clavos. - Era tan buena -dijo Colin-. Jamás hizo mal alguno, ni en pensamiento ni en obra. - Eso no tiene nada que ver con la religión -refunfuñó Jesús, bostezando. Sacudió un poco la cabeza para cambiar la inclinación de su corona de espinas. - No comprendo qué hemos hecho -dijo Colin-. No nos merecíamos esto. Bajó los ojos. Jesús no respondió. Colin levantó la cabeza. El pecho de Jesús se elevaba suave y regularmente. Sus rasgos respiraban tranquilidad. Sus ojos se habían cerrado y Colin oyó salir de su nariz un ligero ronroneo de satisfacción, como el de un gato ahíto. En ese momento, el Religioso saltaba sobre un pie y luego sobre el otro, soplaba en un tubo y se terminó la ceremonia. El Religioso salió el primero de la iglesia y volvió a la sacristería a ponerse unos zapatones de clavos. Colin, Isis y Nicolás salieron y esperaron detrás del camión. Aparecieron entonces el Vertiguero y el Monapillo, ricamente vestidos de colores claros. Se pusieron a abuchear a Colin y bailaron como salvajes alrededor del camión. Colin se tapó los oídos, pero no podía decir nada. Había contratado un entierro de pobre y no se movió cuando le alcanzaron los puñados de guijarros. Lunes, 13 de Agosto de 2007 11:43. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 11 comentarios. 17/06/2007Tomás Segovia: "Encarnaciones"
Domingo, 17 de Junio de 2007 12:42. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 3 comentarios. 08/05/2007Luis Alberto de Cuenca, "El desayuno"
cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre, y llego tarde al cine por tu culpa. Me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno), o cuando me perdonas un olvido. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, llena de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: "Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno."
Martes, 08 de Mayo de 2007 14:37. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 13 comentarios. 07/04/2007Vicente Aleixandre, "El alma"Anoche te he tenido en mis brazos. Qué misterioso es el color de la carne. Anoche, más suave que nunca: Carne casi soñada. Lo mismo que si el alma al fin fuera tangible. Alma mía, tus bordes, tu casi luz, tu tibieza conforme. Repasaba tu pecho, tu garganta, tu cintura: lo terso, lo misterioso, lo maravillosamente expresado. Tocaba despacio, despacísimo, lento, el inoíble rumor del alma pura, del alma manifestada. Esa noche, abarcable; cada día, cada minuto, abarcable. El alma con su olor a azucena. Oh, no: con su sima, con su irrupción misteriosa de bulto vivo. El alma por donde navegar no es preciso porque a mi lado extendida, arribada, se muestra como una inmensa flor; oh, no: como un cuerpo maravillosamente investido. Ondas de alma..., alma reconocible. Mirando, tentando su brillo conforme, su limitado brillo que mi mano somete, creo, creo, amor mío, realidad, mi destino, alma olorosa, espíritu que se realiza, maravilloso misterio que lentamente se teje, hasta hacerse ya como un cuerpo, comunicación que bajo mis ojos miro formarse, organizarse, y conformemente brillar, trasminar , trascender, en su dibujo bellísimo, en su sola verdad de cuerpo advenido; oh dulce realidad que yo aprieto, con mi mano, que por una manifestada suavidad se desliza. Así, amada mía, cuando desnuda te rozo, cuando muy lento, despacísimo, regaladamente te toco. En la maravillosa noche de nuestro amor. Con luz, para mirarte. Con bella luz porque es para ti. Para engolfarme en mi dicha. Para olerte, adorarte, para, ceñida, trastornarme con tu emanación. Para amasarte con estos brazos que sin cansancio se ahorman. Para sentir contra mi pecho todos los brillos, contagiándome de ti, que, alma, como una niña sonríes cuando te digo: « Alma mía... »
01/04/2007Stefan Zweig, "Carta de una desconocida"
Domingo, 01 de Abril de 2007 18:45. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 2 comentarios. 17/03/2007Hugo Margenat, "En ti"No has ya de dudar que te amo unidamente como un beso ininterrumpido. No has ya de dudar No he de dudar las ansias y las ráfagas con que ya no he de dudar más y entregándome a tu imperio rosa, arrancaré al espacio una brisa sentida y con ella nos iremos abrigándonos de rendidos cantos en realizar. Sábado, 17 de Marzo de 2007 20:25. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar. 07/03/2007Jaime Sabines
Miércoles, 07 de Marzo de 2007 20:44. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 5 comentarios. 17/12/2006Carlos Martínez Rivas, "El Paraíso recobrado: Primera escala (antes del aire)"Pero tú no me oías. Te llamé con abejas... y nada. Con gorriones... tampoco. Con caballos... y tu pecho seguía cerrado. Hasta que un día, cuando todo era inútil y la cosa parecía perdida, se me ocurrió llamarte a ti contigo misma. Y por medio de ti llegar a ti. Y di en el clavo. Fue leve, como un zarpazo de violeta, como un puñetazo de abanico. Pero sonó la aldaba, rechinaste... y te fui abriendo toda, como una puerta, y penetré en tu nombre. Por eso, y desde entonces: Para el día y la noche. Para los dolorosos y quebrantados ojos que dejaste perdidos. Para todos los días y todas las noches de la vida. Para que el mar y el fuego te coronen y tejan para ti una guirnalda. Para que el viento venga. Para que el vino venga y te diga: "¡Levántate y anda! Corta un racimo de uvas, y sígueme". Para que pidas todo lo que te dé la gana: El laurel, el espejo, la guitarra. El lirio blanco como una niña después de un accidente. El árbol, la pianola, el reloj, la naranja. El paisaje que espera en el fondo del vaso dar de beber al ojo lo que no bebió el labio. El frutero en donde cabe todo el verano, y el sofá dentro de una pecera con violines. La fuente donde el líquen sueña sus catedrales. El clavel que en el tallo se enciende como un fósforo y el pájaro que sueña atornillado a un trino. En fin para que todas las cosas de la tierra. Para que todas las cosas trémulas y hermosas de la tierra descansen en el hueco de cada una de esas manos tuyas que yo amo y en doble arroyo lleguen hasta tu boca pura: te levanté una rosa lo más alto que pude. Te he construido una casa sitiada por la espuma. Pon el oído en esa rosa, y oye lo que su olor te dice. Húndete en esta casa que te hice, y habítala. Y bébete esta copa de agua con golondrinas. Porque tú... Pero espera. No vayamos tan lejos. Creo que ya va siendo hora de que me explique. Yadira, aquí me tienes: solo, como los monogramas en los pañuelos. Y desde Granada, desde el Colegio. Sobre mi ventana que da al Lago de Nicaragua, y en esta hora, te recuerdo, y pienso: Era entonces en San José de Costa Rica... En el Barrio Amón, y en la misma esquina de tu casa, de tu casa con barandas... Ahora ya de lejos, toda la ciudad cabe en tu pequeño nombre. Y por eso, hasta las cosas más pequeñas, todo, lo tomo y lo empujo hacia ti para que brille. Me refiero a las vueltas alrededor del parque, a los discos en moda de ese tiempo; a las interminables partidas de ping pong en el asueto de los sábados por la tarde. A tus vestidos con un barco bordado en la bolsa, y a los paseos en bicicleta por los alrededores de la capital... Cosas que no valen la pena, pero que yo las canto -y lo hago ardientemente- porque en torno de esto hay algo tuyo que se reúne: un desprendido pétalo que llega de tu cielo. Un pedazo de espuma caído de tu espuma. Un resto de palomas, una pelusa de alma. Pero es el caso que yo no me conformo con eso. Que ninguno de nosotros puede conformarse con eso. Porque tú no eres únicamente esa niña que juega ping pong, sonríe, y se vuelve manzana cuando cumple quince años. Hay algo más en ti. Esa tu otra tú que te aguarda en el sueño de tu desnudo puro. Y a esto es, precisamente, a lo que vengo: vas a emprender un viaje que nunca habías hecho. Conmigo. Tú y yo, solos. Nosotros dos, volando hacia los otros dos nosotros que nos esperan allá, sobre las nubes de luz fría, entre un camino de lámparas, paseándose, altos, eternos y definitivos. Prepárate. Iguala tu reloj de pulsera con el reloj del aire. Y ahora mismo, mientras todos bailan, y en tu puerto el alcalde y el comandante juegan una partida de ajedrez para mientras llega el barco, tú y yo nos vamos. Deja que todo quede como está, en desorden. Y date prisa. Tenemos todo el día por delante pero el camino es largo. Llegaremos allá cuando las estrellas brillen. Prepárate para el salto. Y que el aire sea con nosotros. Listos. A la una... a las dos... y a las... ¡tres! Domingo, 17 de Diciembre de 2006 19:29. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 12 comentarios. 23/09/2006Vicente Aleixandre, "El último amor"El poeta Vicente Aleixandre era un apasionado oyente de historias de amor. Se colocaba en horizontal, dicen. Se tumbaba y abría a los malabarismos sentimentales para después complacerse deduciendo de ellos y los propios, el máximo común divisor de esa conocida fuerza ingobernable. "¡Hasta aquí llega cualquiera!", dicen desde las últimas filas. Pues no digo yo que no. Y de ser eso posible, el afortunado solo se distinguiría del maestro por el talento necesario para ir más allá, y quintaesenciar lo hallado en poemas como este:
Amor mío, amor mío. Y la palabra suena en el vacío. Y se está solo. Y acaba de irse aquella que nos quería. Acaba de salir. Acabamos de oír cerrarse la puerta. Todavía nuestros brazos están rendidos. Y la voz se queja en la garganta. Amor mío... Cállate. Vuelve sobre tus pasos. Cierra despacio la puerta, si es que no quedó bien cerrada. Regrésate. Siéntate ahí, y descansa. No, no oigas el ruido de la calle. No vuelve. No puede volver. Se ha marchado y estás solo. No levantes los ojos para mirarlo todo, como si en todo aún estuviera. Se está haciendo de noche. Ponte así: tu rostro en tu mano. Apóyate, descansa. Te envuelve dulcemente la oscuridad y lentamente te borra. Todavía respiras. Duerme. Duerme si puedes. Duerme poquito a poco, deshaciéndote, desliándote en la noche que poco a poco te anega. ¿No oyes? No, ya no oyes. El puro silencio eres tú, oh dormido, oh abandonado, oh solitario. ¡Oh, si yo pudiera hacer que nunca más despertase! II Las palabras del abandono. Las de la amargura. Yo mismo, si, yo y no otro. Yo las oí. Sonaban como las demás. Daban el mismo sonido. Las decían los mismos labios, que hacían el mismo movimiento. Pero no se las podía oír igual. Porque significan: las palabras significan. Ay, si las palabras fuesen solo un suave sonido,
Sábado, 23 de Septiembre de 2006 00:09. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 6 comentarios. 31/08/2006Arundhati Roy, "El dios de las pequeñas cosas"Una vez llegado, el silencio se instaló en Estha y se extendió por todo su ser. Salió de su cabeza y lo envolvió con sus viscosos brazos. Lo meció al ritmo de un latido antiguo, fetal. Fue extendiendo poco a poco sus tentáculos furtivos y llenos de ventosas por el interior de su cráneo, aspirando los montículos y las hondonadas de su memoria, desplazando viejas frases, birlándoselas de la punta de la lengua. Quitó a sus pensamientos las palabras necesarias para describirlos y los dejó pelados y desnudos. Impronunciables. Entumecidos. Y, por lo tanto, tal vez casi inexistentes para cualquier observador. Lentamente, con el paso de los años, Estha se fue apartando del mundo. Se fue acostumbrando cada vez más al incómodo pulpo que vivía en su interior y que inyectaba aquella tinta tranquilizante en su pasado. Poco a poco la razón de su silencio fue quedando oculta, sepultada en las profundidades de los pliegues sedantes del hecho en sí.
Jueves, 31 de Agosto de 2006 10:51. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 8 comentarios. 30/07/2006Antonio Colinas, "Letanía del ciego que ve"Que este celeste pan del firmamento Que cuando me parezca que he caído, Que si hay enfermedad sirva para curarme, Que respirar en paz la música no oída Y su fuego Domingo, 30 de Julio de 2006 10:52. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 2 comentarios. 04/04/2006José Antonio Muñoz Rojas, "Cantos a Rosa:V"que rozara el amor, y sin embargo, esto no expresa nada si no expresa, Rosa, que estoy calado hasta los huesos en tu amor, que sin ti, Rosa, no veo, no oigo, Rosa. Te digo mis oídos, te digo mis entrañas, mi aposento, te digo mis latidos; si algo puedo es porque tú me ofreces una senda que me asoma a la dicha; si algo mío existe que merezca una ternura, que haga saltar un corazón hermano, o acudir a la puerta apresurada algún alma al leerme, y quiera abrirme. Si algo saca color a la alegría y descubre algún agua en el secano de tanto corazón como latidos, es solamente, Rosa, porque puedo decir: Rosa, te quiero, y tú me escuchas. Martes, 04 de Abril de 2006 01:28. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 15 comentarios. 25/03/2006Rafael Guillén, "Cristales empañados"
Se fue, no tan despacio que no hubiera Me fui. Recuerdo que el vacío Se fue y era de noche Me fui de tanta prisa Toda esta vida me sostiene ahora.
Sábado, 25 de Marzo de 2006 16:47. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 3 comentarios. 22/01/2006Vicente Aleixandre, "Mano entregada"Pero otro día toco tu mano. Mano tibia... Es por la piel secreta, secretamente abierta, Por eso, cuando acaricio tu mano, sé que sólo el hueso rehusa
15/01/2006José Antonio Muñoz Rojas, "Rosa de siempre"Somos esclavos del tiempo, de las creencias, de las necesidades. Esclavos de nuestros jefes, de la pereza mental, física y espiritual, de nuestros dioses y demonios. Según Nehemías, 9:36: "He aquí que hoy nosotros somos esclavos. En cuanto a la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen de su fruto y de su bien, he aquí que en ella somos esclavos.”, porque también somos esclavos de las palabras, de nosotros mismos, de nuestros pecados, de nuestros vicios, de nuestros impulsos, de los hábitos, de nuestro tiempo, del deseo, de las consecuencias de nuestras acciones, de nuestras posesiones, del temor, de nuestras ambiciones. Algunos incluso somos esclavos de un nombre no elegido, de una etiqueta que nos brinda inesperadamente, por aquello de la transposición a placer y gracias a un morro inconsciente de dimensiones olímpicas, más de una alegría y una libertad fuera de toda lógica. Como introducción absurda a un precioso poema, creo que es más que suficiente: Rosa de siempre lo mortal te sabe de memoria y amor. ¿Qué en ti no cabe? Mi verso para ti. Tú, su medida. Pedazo de mi tiempo, de mi herida, Pero nunca la luz. El viejo río seguirá proclamando el poderío 09/12/2005Cristina Peri RossiAntes: Allí, escondida en las habitaciones. Durante: Tu placer es lento y duro Como las lentas evoluciones de una esfera Tu placer Tu placer, animal escaso.
Y ahora se inicia Hola, perros pequeños, Soy una niña de pecho Ya no amo. Ahora puedo ejercer en el mundo Ya no estoy loca. Viernes, 09 de Diciembre de 2005 01:10. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 4 comentarios. 23/11/2005Pedro Salinas, "¿Las oyes...?"ellas, desmelenadas, fieras, ellas, las sombras que los dos forjamos en este inmenso lecho de distancias? Cansadas ya de infinitud, de tiempo sin medida, de anónimo, heridas por una gran nostalgia de materia, piden límites, días, nombres. No pueden vivir así ya más; están al borde del morir de las sombras que es la nada. Acude, ven conmigo. Tiende tus manos, tiéndeles tu cuerpo. Los dos les buscaremos un color, una fecha, un pecho, un sol. Que descansen en ti, se tú su carne. Se calmará su enorme ansia errante, mientras las estrechamos ávidamente entre los cuerpos nuestros donde encuentran su pasto y su reposo. Adormirán al fin en nuestro sueño abrazado, abrazadas. Y así luego, al separarnos, al nutrirnos sólo de sombras, entre lejos, ellas tendrán recuerdos ya, tendrán pasado de carne y hueso, el tiempo que vivieron en nosotros. Y su afanoso sueño de sombras, otra vez, será el retorno a esta corporeidad mortal y rosa donde el amor inventa su infinito.
13/11/2005Enrique Vila-Matas, de "Doctor Pasavento""No sé si todo el mundo sabe que cuando uno se queda solo mucho tiempo, donde para los demás no hay nada se descubren cada vez más cosas por todas partes." 06/11/2005Jaime Gil de Biedma, "Amor más poderoso que la vida"La misma calidad que el sol de tu país, La misma calidad que tu ciudad, La misma calidad que tu expresión, Amor que tiene calidad de vida, 31/10/2005Luis Alberto de Cuenca, "La noche blanca"se hincha tu pecho joven y tiemblan las aletas de tu nariz, mordidas por el dulce veneno, y, terrible y alegre, tu alma se despereza. Qué blanca está la noche del placer. Cómo invita Nieva sobre el espejo de las celebraciones Para ti, pecadora, escribo cuando el alba 08/10/2005Luis García Montero, "Da vergüenza decirlo"para que no pudieses recordar el camino, intenté conducirte al refugio sereno donde guardé mi vida. Da vergüenza decirlo, pero a veces los años construyen una casa de medios sentimientos, de verdades medianas, de pasiones dormidas como animales viejos, de cenizas y sueños humillados. Y el cuerpo se acostumbra, y las sombras apoyan su cabeza en un pecho de sombra, y el corazón se siente en paz o se doblega a una derrota cómoda sin heridas mortales. Da vergüenza decirlo. Con los ojos vendados para que no pudieses recordar el camino, intenté conducirte a mi mundo sereno de verdades a medias. No me ha sido posible. Esta noche insegura, que mueve los relojes con la prisa de tu pulso más vivo, me envuelve y me repite: no te ha sido posible. Esta noche de viento, que fué soltando amarras hasta quedarse tuya como un delirio de melena negra, me llama y me confirma: no te ha sido posible. Esta noche de gente que pasa por las calles con tus ojos, con la forma que tienes de vestirte, con tu sonrisa de país lejano, esta noche me empuja y me convence: no te ha sido posible. Y aquí estoy yo, que voy soltando amarras hasta quedarme tuyo y camino hacia el mar con los ojos cerrados, como una barca deja su refugio, una barca feliz que se repite: no me ha sido posible, porque nada me importa, sólo tu piel, la piel de una tormenta. Da vergüenza decirlo. Woody Allen, "Manhattan"![]() Twentieth Century Fox, 1979 Diane Keaton a Woody: — Me siento muy bien contigo. Y él le responde: — No te culpo, ¿sabes? 15/09/2005Julio Cortázar, "Tala"esta nariz de tótem, estos labios que saben todas la tablas de multiplicar y las poesías más selectas. Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo, me quito las uñas y dientes y le completo el peso. No sirve esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos. Ni esa comida recalentada, la memoria, ni la atención, como una cotorrita perniciosa. Tome las inducciones y las perchas donde cuelgan las palabras lavadas y planchadas. Arree con la casa, fuera de todo, déjeme como un hueco, o una estaca. Tal vez entonces, cuando no me valga la generosidad de Dios, ese boy-scout, y esté igual que la alfombra que ha aguantado su lenta lluvia de zapatos ochenta años y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde se borraron los ricos pavorreales de plata, puede ser que sin vos diga tu nombre cierto puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura. 23/08/2005![]() Leonor Maass (...) Gabriel Celaya, "Contigo"Si de par en par, tu ojos me miran, no sé qué miran. ¡Cuánta luz para mi solo! ¡Cuánta avidez detenida! ¿Qué te exalta? ¿Qué me exiges? Tanta alegría, ¿no es ira? ¿No es una gloria que pierde la razón por excesiva y un esplendor tenebroso de naranja dulce y fría? La noche ya no es la noche, se trasciende submarina. Tú no eres tú. Te trastorna un más allá que te irisa. Apágate poco a poco. Hazte chiquitita, más mía. Cuando te tengo y me tienes, somos la eterna pareja, somos la forma indivisa, somos isla en las tinieblas. Cuando navego fundido por tu espesada indolencia, cuando, abrazándose, encuentro la redondez del planeta, somos a muerte la vida que en mí tiembla, que tú encierras. Allá fuera queda el mundo con sus relojes a vueltas, sus faroles alienados, sus timbres siempre de urgencia. Aquí dentro, tú y yo juntos completamos la conciencia. Parece que todo empieza y acaba cuando sonrío recogiéndote, apretado calor pequeño y sombrío, delicia casi sin forma. Te descubro y empiezo por tu principio. Por ti todo me resulta tan justo como sencillo. Todo bello, tan concreto, que sobran los adjetivos. Fechas, cielos, horas, sitios exactos y nombres propios me bastan; y en el instante vulgar hallo un paraíso. Cada instante es un instante en que se da lo absoluto. En cada gozo concreto tengo la vida en un puño. Nada es vulgar, nada es vano si en ello, a fondo, me sumo. Cuando el pulso bate lleno no hay pasado, ni hay futuro, sólo hay presente, regalo, cuerpos y actos, un ser maduro. (...) Vamos así por el mundo caminando, sonriendo, recogiendo luces chicas con la punta de los dedos y poniendo telegramas de alegría para el pueblo. Unidos, no nos aislamos, proponemos un ejemplo. Salvamos aquello que nos dejan. Luchamos como podemos. Mas nosotros de la mano, vamos andando y pidiendo la libertad que queremos para todos, al querernos. 09/08/2005Antonio Colinas, "Nocturno"Duermes como la noche duerme: con silencio y con estrellas. Y con sombras también. Como los montes sienten el peso de la noche, así hoy sientes tú esos pesares que el tiempo nos depara: suavemente y en paz. Te han llovido las sombras, pero estás aquí, abrazando en la almohada (en negra noche) toda la luz del mundo. Yo pienso que la noche, como la vida, oculta miserias y terrores, mas tú duermes a salvo, pues en el pecho llevas una hoguera de oro: la del amor que enciende más amor. Gracias a él aún crecerá en el mundo el bosque de lo manso y seguirán girando los planetas despacio, muy despacio, encima de tus ojos, produciendo esa música que en tu rostro disuelve la idea del dolor, cada dolor del mundo. Reposas en lo blanco como en lo blanco cae en paz la nieve, duermes como la noche duerme en el rostro sereno de esa niña que todavía ignora aquel dolor que habrá de recibir cuando sea mujer. Otra noche, la nieve de tu piel y de tu vida reposan milagrosamente al lado de un resplandor de llamas, del amor que se enciende en más amor. El que te salvará. El que nos salvará. 28/06/2005Rabindranaz Tagore, "En mi cielo al crepúsculo"En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero. Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces y viven en tu vida mis infinitos sueños. La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, el agrio vino mío es más dulce en tus labios, ¡oh segadora de mi canción de atardecer, cómo te sienten mía mis sueños solitarios! Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda. Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo estanca como el agua tu mirada nocturna. En la red de mi música estás presa, amor mío, y mis redes de música son anchas como el cielo. Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto. En tus ojos de luto comienza el país del sueño. 22/06/2005Ángel González, "Canción de invierno y de verano"es verano en Valparaíso. Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo en sus cabos, mientras los balandros soleados arrastran por la super- ficie del Pacífico Sur bellas bañistas. Eso sucede en el mismo tiempo, pero jamás en el mismo día. Porque cuando es de día en el Mar del Norte —brumas y sombras absorbiendo restos de sucia luz— es de noche en Valparaíso —rutilantes estrellas lanzando agudos dardos a las olas dormidas. Cómo dudar que nos quisimos, que me seguía tu pensamiento y mi voz te buscaba —detrás, muy cerca, iba mi boca. Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto: primaveras, veranos, soles, lunas. Pero jamás en el mismo día. . . . [escúchalo aquí] 13/06/2005Miguel Hernández: "Hoy estoy sin saber yo no sé cómo"hoy estoy para penas solamente, hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato. Hoy reverdece aquella espina seca, hoy es día de llantos en mi reino, hoy descarga en mi pecho el desaliento plomo desalentado. No puedo con mi estrella, y me busco la muerte por las manos mirando con cariño las navajas, y recuerdo aquel hacha compañera, y pienso en los más altos campanarios para un salto mortal serenamente. Si no fuera ¿por qué? no se por qué, mi corazón escribiría una postrera carta, una carta que llevo ahí metida, haría un tintero de mi corazón, una fuente de sílabas, de adioses y regalos, y ahí te quedas, al mundo le diría. Yo nací en mala luna. Tengo la pena de una sola pena que vale más que toda la alegría. Un amor me ha dejado con los brazos caídos y no puedo tenderlos hacia más. ¿No veis mi boca qué desengañada, que inconformes mis ojos? Cuanto más me contemplo más me aflijo: cortar este dolor ¿con qué tijeras? Ayer, mañana, hoy padeciendo por todo mi corazón, pecera melancólica, penal de ruiseñores moribundos. Me sobra el corazón. Hoy descorazonarme, yo el más descorazonado de los hombres, y por el más, también el más amargo. No sé por qué, no sé por qué ni cómo me perdono la vida cada día. 29/05/2005Jaime Sabines, "Poema de los muslos"![]() . . Dulces muslos deseados, íntima piel suave, mujer en muslos dulces, ¿dónde estás? ¿qué ha quedado de ti? Para mi boca el aire calcinado. Muslos de amor, amantes, apretados, tiernos, desnudos, sellados. Esbeltos de mis ojos, maduros de mis labios, crecidos de mi lengua espiritual, en vano. Muslos de mi cuello derrotado, lugar de mis mejillas en descanso, sitio de mis dientes morados, venero de salivas, última cosa de mis manos, encierro de palomas, trago de sangre, vértigo usado, cuchilla de mi corazón guillotinado. Muslos redondos, llenos, muslos de mi mujer y mi costado, y de aire raro. De menta de espanto. De olor derretido y quemado. Muslos separados, muslos a horcajadas del diablo, muslos por todas partes, multiplicados, empalizada de muslos alrededor del solitario, abrazo de muslos lentos al desesperado. Muslos de mujer mordida retorciéndose y matando. Brasa de muslos en la cama del casto. Sábanas con piel de muslo, musgo de muslo en la mano. Muslos que querían muslos, boca que quería estrago, vara de carne maciza sobre los muslos sonando. Y yo volviendo, entrando, y tus muslos abiertos pozo de los ojos cerrados, sombra de la lumbre con hambre, muslos derramados. Hora de la cabeza caída, tiempo amargo, aquí estoy, aquí, largo, tendido, extraño, de piel de muslo rodeado, de substancia dulce y espeso caos. Muslos con senos duros, con leche, con sal, untados de olor, sangrados, con toda mujer, con hombros, con espaldas; como brazos, como pitones quebrados, pero muslos, pero vivos, dulcísimos, apretados. Morir de asfixia, de muerte de muslo, blando lecho derribado, de muerte de agua sonora en el corazón sonando, de muslos, de muerte obscura obscureciendo y sonando. Morir de oídos sombríos contigo, hogar de sangre, lívidos, acabando. Lord Alfred Tennyson, "Poetas y críticos"Al final se sabrá qué es verdadero: pocos al principio verán tu sitio; unos querrán que brilles bajo, otros muy alto —no es culpa tuya—. ¡Ve a lo tuyo y crea a tu gusto! Un año va al talón de otro año, más rara vez llega el poeta, y más raro es el crítico. 20/05/2005Luis Cernuda, "Desdicha" de Un río, un amor (1929)![]() Chema Madoz Un día comprendió cómo sus brazos eran solamente de nubes; imposible con nubes estrechar hasta el fondo un cuerpo, una fortuna. La fortuna es redonda y cuenta lentamente estrellas del estío. Hacen falta unos brazos seguros como el viento, y como el mar un beso. Pero él con sus labios, con sus labios no sabe sino decir palabras; palabras hacia el techo, palabras hacia el suelo, y sus brazos son nubes que transforman la vida en aire navegable. 07/05/2005Vinicius de Morais, "Soneto da fidelidade"![]() . . E tudo, ao meu amor serei atento Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto Que mesmo em face do maior encanto Dele se encante mais meus pensamentos Quero vivê-lo em cada vão momento E em seu louvor hei de espalhar meu canto E rir meu riso e derramar meu pranto Ao seu pesar ou seu contentamento E assim quando mais tarde me procure Quem sabe a morte, angústia de quem vive Quem sabe a solidão, fim de quem ama Eu possa me dizer do amor (que tive) Que não seja imortal, posto que é chama Mas que seja infinito enquanto dure 10/04/2005Juan Liscano, "Pareja sin historia"Se acarician. Se bastan. Están colmados por ellos mismos colmados por la sed sensual del otro. Se conocieron ayer: llevan siglos de parecerse de abrazarse en las paredes siempre únicas de reconocerse en todos los lugares donde el sueño esconde su tesoro donde la dicha deja a la nostalgia donde nunca estuvieron donde están. Aroma de piel ramajes íntima penumbra labios que besan por la herida rostro asomado al secreto del rostro que lo refleja palabras que se derriten por los dedos semejanzas descubiertas con delicia apetencias de olvido y de sabores no probados mientras se inventan paraísos sin castigo y se cuentan a tientas el alma mientras asumen el destino de las frutas y la vida fulgura en ellos con sus “siempre” y sus “nunca” efímeros con sus “primera vez” repetido hasta el final con sus partes confundidas cual miembros que el amor enlaza. Hasta ellos no alcanza el rumor de la urbe o será más bien que no lo oyen que lo cubre el susurro con que se aman que lo dispersa el soplo que se dan. Se huelen se gustan se desean. La libertad que encuentran los deslumbra. Ascienden en una isla espacial entre los astros. Pareja sin Historia pareja constelada. Se miran a sí mismos en el otro. Ella aparece abierta impúdica ojerosa tremulante él: enhiesto obsceno avisor posesivo ella: contráctil húmeda gimiente umbría él: herido llameante solar fulminado. ¡Cuánto abandono momentáneo!¡Cuánto triunfo! Pueden equivocarse gozosamente confundir las imágenes del deseo espejado fundir los sabores de sus bocas perderse juntos en el placer del otro fluir de manantiales en arroyos de arroyos en raudales de raudales en ríos hasta el mar hasta volcarse en la unidad del origen en el espacio pletórico y vibrante donde cada movimiento se transmite de polo a polo donde flotarán donde están flotando como dos hipocampos entregados al rito nupcial. Aflojan las redes y los nudos milenarios arrojan de sí el pasado las cáscaras los trapos viento propicio borra las huellas mezcla arenas y estrellas le dan la espalda a la memoria hueca para ser cresta de una ola para ser cresta espuma sortilegio cielo de mar espacio palpitante que rompe en sales y en la cresta de esa ola de caballos tornasolados que recorre de punta a punta el tiempo como una playa me arrojo contigo! ¡la corro contigo hasta el final del día! ¡sobre su filo tú y yo somos jabalina y destello! ¡vivan este esfuerzo estos besos esta presencia única! ¡vivan este júbilo del mar los cuerpos aparejados! ¡nuestro almizcle que huele a marisco y a gato montés! ¡el relámpago en que nos dormimos juntos! . . ![]() Wolfang Tillmans, "Damon" 27/03/2005Jorge Bucay, "El buscador"![]() Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador... Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas El buscador se sintió terriblemente conmocionado. El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. A la izquierda, qué fue lo disfrutado. Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media...? Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... Cada momento. Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido". 26/03/2005Jaime Gil de Biedma![]() Canción final Las rosas de papel no son verdad y queman lo mismo que una frente pensativa o el tacto de una lámina de hielo. Las rosas de papel son, en verdad, demasiado encendidas para el pecho. 15/03/2005Breakfast at Tiffany´sMúsica: Henry Mancini Letra: Johnny Mercer Moon River, Oh dream maker, Two drifters, We’re after the same, Paul Varjak: You know what’s wrong with you, Miss Whoever-you-are? You’re chicken, you’ve got no guts. You’re afraid to stick out your chin and say, "Okay, life’s a fact, people do fall in love, people do belong to each other, because that’s the only chance anybody’s got for real happiness." You call yourself a free spirit, a "wild thing," and you’re terrified somebody’s gonna stick you in a cage. Well baby, you’re already in that cage. You built it yourself. And it’s not bounded in the west by Tulip, Texas, or in the east by Somali-land. It’s wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself. ![]() Pedro de Miguel, "Soledad"![]() Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando. Ah'med el Qalyubi, "Temor de la cólera"En una de sus guerras, Alí derribó a un hombre y se arrodilló sobre su pecho para decapitarlo. El hombre le escupió en la cara. Alí se incorporó y lo dejó. Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, respondió: 23/02/2005Truman Capote, "Desayuno en Tiffany's"![]() No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo. 11/02/2005Julio Cortázar, "Rayuela" capítulo 68Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias. Antonio Lobo Antunes, "Claro que te acuerdas de mí"He debido cambiar mucho: ya no uso braguero por las hernias, ni aparato ortodóncico, ni pantalones cortos, ni adornos. Por teléfono ya no tengo voz de niña. Ni voy tirando piedras a las moreras, buscando hojas para los gusanos de seda que se arrastran unos sobre otros en una caja de zapatos. Mi plato favorito ya no son las torrijas. Y hace siglos, imagínate, que ya no me despellejo las rodillas. He debido cambiar mucho: me salieron granos y pelillos, empecé a afeitarme, hice la mili, dejé de vivir con mis padres, me marché del barrio, conseguí un empleo. Nunca más volví a Amadora. A lo mejor el café de los billares cerró, hay un video-club en lugar de la mercería, cortaron los plátanos de la avenida, pasando tu casa, y quitaste aquellos cisnes de escayola de las columnas del portal. Siempre creí, no me preguntes porqué, que acabarías por quitar los cisnes de escayola, con sus alas abiertas y el pico pintado de rojo, de las columnas del portal. Tal vez porque a mí me gustan los cisnes. Tal vez porque tú me encontrabas feo y yo no te gustaba. Nunca respondiste a mis cartas. Nunca sonreíste a mi sonrisa. Nunca me agradeciste la preciosa rana que te envié con mi hermano más pequeño. Cuando le pregunté -¿Le diste la rana? mi hermano me contó que apenas le quitó el paño que la cubría y te enseñó el animalito, te echaste a correr gritando pero tengo la seguridad (¿a quién no le gustan las ranas, verdad?) que te encantó, que jugaste con ella y la colocaste en el estanque del patio. Apuesto a que aún anda por allí, en cuclillas sobre una piedra, mirando la ropa tendida en el patio de la cocina, la ropa de tu madrastra, tu ropa, la ropa del señor Bernardino, que acudió al anuncio pegado en el tablón de la tienda y os alquiló una habitación. Mi hermano, calcula a dónde pueden llegar las malas lenguas, jura que te casaste con ese, que se os ve tomando café, cogidos del brazo, los domingos en la mañana, en la pastelería Preciosa, que tenéis un hijo rubio, que te pusiste a trabajar en la secretaría del Ministerio de Economía. Claro que es mentira, que no me lo creí, que me reí. Que yo sepa, nadie puede tener hijos a los doce años, ¿verdad? Además, ¿qué demonio de gracia puede encontrar el señor Bernardino en una chiquilla? He debido cambiar mucho. Pero estoy seguro que me vas a reconocer cuando el domingo coja el tren de Amadora. Por más que construyan, el edificio y el cantero de dalias tienen que estar aún allí, con cisnes o sin cisnes, enseguida de pasar los plátanos. Me acerco a las rejas, tiro de la campanilla que suelta un gritito roto en el soportal, una delicada manita apartará las cortinas, y como ya no uso alambre en los dientes puedo decir puedo llamarte, puedo limpiarme los pies en el felpudo, puedo entrar, puedo sentarme a tu lado, con un paquete de bizcochos colgando del dedo meñique, en el sofá delante de la tele. Porque eso es lo único que quiero: sentarme a tu lado en el sofá y ver la telenovela. Cuando le explico esto a mi hermano más pequeño se pone a bromear sin motivo alguno: que creciste, que te casaste, que tienes un hijo, que trabajas en el Ministerio de Economía, que no te acuerdas de mí, que estoy chalado. ¿Para qué responderle? Es obvio que te acuerdas de mí: era el único en la escuela con cara de conejo y aparato ortodóncico, y que se quedaba inmóvil durante los recreos por no poder correr a causa de las hernias, con una rana en el bolsillo para ti. Es obvio que te acuerdas de mí: era tan linda la rana, ¿a que sí? 09/02/2005Adolfo Bioy Casares, "La invención de Morel" "Recorrí los estantes buscando ayuda para ciertas investigaciones que el proceso interrumpió y que en la soledad de la isla traté de continuar. Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Sólo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia. Mi alma no ha pasado, aún a la imagen; si no, yo habría muerto, habría dejado de ver a Faustine, para estar con ella en una visión que nadie recogerá. Intenté varias explicaciones: Que yo tenga la famosa peste; sus efectos, la imaginación: la gente, a la música, Faustine; en el cuerpo: tal vez lesiones horribles, signos de la muerte, que los efectos anteriores no me dejan ver. Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. El verano se adelantó. Puse la cama cerca de la pileta de natación y estuve bañándome, hasta muy tarde. Era imposible dormir. Dos o tres minutos afuera bastaban para convertir en sudor el agua que debía protegerme de la espantosa calma. A la madrugada me despertó un fonógrafo. No puede volver al museo a buscar las cosas, huí por las barracas, estoy en los bajos del sur, entre plantas acuáticas, indignado por los mosquitos, con el mar o sucios arroyos hasta la cintura, viendo que anticipé absurdamente mi huida. creo que esa gente no vino a buscarme, tal vez no me hayan visto. Pero sigo mi destino; estoy desprovisto de todo, confinado al lugar más escaso, menos habitable de la isla; a pantanos que el mar suprime una vez por semana. Escribo esto para dejar testimonio del adverso milagro. Esta mujer es algo más que una falsa gitana. Me espanta su valor. Nada anunció que me hubiera visto. Ni un parpadeo, ni un leve sobresalto. Todavía el sol estaba arriba del horizonte, no el sol, la apariencia del sol; era ese momento en que ya se ha puesto, o va a ponerse, y uno lo ve donde no está). Yo había escalado con urgencia las piedras. La vi; el pañuelo de colores, las manos cruzadas sobre una rodilla, aumentando el mundo. Mi respiración se volvió irreprimible. No espero nada. Esto no es horrible. Después de resolverlo, he ganado tranquilidad. Pero esa mujer me ha dado una esperanza. Debo temer las esperanzas. Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. Ya no estoy muerto: estoy enamorado. " Ay, Forges![]() 07/02/2005Jaime SabinesMuero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mí, muero de ambos, de nosotros, de ese, desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos. Morimos en mi cuarto en que estoy sólo, en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío, en el cine y los parques, los tranvías, los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo. Morimos en el sitio que le he prestado al aire para que estés fuera de mí, y en el lugar en el que el aire se acaba cuando te echo mi piel encima y nos conocemos en nosotros, separados del mundo, dichosa, penetrada, y cierto, interminable. Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos entre los dos, ahora, separados, del uno al otro diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas, en gestos que nos vemos, en nuestras manos que nos necesitan. Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos obscuros e incesantes. Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte, amor, muero, morimos. En el pozo de amor a todas horas, inconsolable, a gritos, dentro de mí, quiero decir, te llamo, te llaman los que nacen, los que vienen de atrás, de ti, los que a ti llegan. Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos. *** Tu cuerpo está a mi lado fácil, dulce, callado. Tu cabeza en mi pecho se arrepiente con los ojos cerrados y yo te miro y fumo y acaricio tu pelo enamorado. Esta mortal ternura con que callo te está abrazando a ti mientras yo tengo inmóviles mis brazos. Miro mi cuerpo, el muslo en que descansa tu cansancio, tu blando seno oculto y apretado y el bajo y suave respirar de tu vientre sin mis labios. Te digo a media voz cosas que invento a cada rato y me pongo de veras triste y solo y te beso como si fueras tu retrato. Tú, sin hablar, me miras y te aprietas a mí y haces tu llanto sin lágrimas, sin ojos, sin espanto. Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas se ponen a escuchar lo que no hablamos. *** Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío? Ángel Gonzálezmientras mi mirada te busque más allá de las colinas, mientras nada me llene el corazón, si no es tu imagen, y haya una remota posibilidad de que estés viva en algún sitio, iluminada por una luz—cualquiera... Mientras yo presienta que eres y te llamas así, con ese nombre tuyo tan pequeño, seguiré como ahora, amada mía, transido de distancia, bajo ese amor que crece y no se muere, bajo ese amor que sigue y nunca acaba. *** Yo sé que existo porque tú me imaginas. Soy alto porque tu me crees alto, y limpio porque tú me miras con buenos ojos, con mirada limpia. Tu pensamiento me hace inteligente, y en tu sencilla ternura, yo soy también sencillo y bondadoso. Pero si tú me olvidas quedaré muerto sin que nadie lo sepa. Verán viva mi carne, pero será otro hombre -oscuro, torpe, malo- el que la habita... *** Me he quedado sin pulso y sin aliento separado de ti. Cuando respiro, el aire se me vuelve en un suspiro y en polvo el corazón de desaliento. No es que sienta tu ausencia el sentimiento. Es que la siente el cuerpo. No te miro. No te puedo tocar por más que estiro los brazos como un ciego contra el viento. Todo estaba detrás de tu figura. Ausente tú, detrás todo de nada, borroso yermo en el que desespero. Ya no tiene paisaje mi amargura. Prendida de tu ausencia mi mirada, contra todo me doy, ciego me hiero. 03/02/2005 | |