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Félix de Azúa, "Historia de un idiota contada por él mismo"

De la causa:

 “En todo caso, el bofetón llegado del cielo como una causa sin causa, como Primer Motor, incomprensible él mismo pero ordenador de toda comprensión futura, produjo un efecto formativo total pues alcancé la reflexión, la mirada venida desde fuera, y la conciencia de que no se podía uno descuidar de la sonrisa ni un minuto si quería seguir con vida en un Mundo ordenado según unas leyes que ya veía yo poco propicias para manifestar la infelicidad con el propósito de obtener algún rendimiento. Decidí entonces, a los cinco años de edad, ser el perfecto simulador de la felicidad, un profesional de la dicha, y simultáneamente comencé mi célebre investigación acerca del contenido de la misma.”

Del sexo:

“Eran hermosas variaciones orquestales para un número muy limitado de instrumentos.”

“Aquella tarde, tras oír estupefacto su “¡ahora, idiota!”, comprendí que había traspasado el umbral de la impureza.”

Del amor:

“(…) el amor se presenta en la vida de cada quisque con el fin de dar una lección. Y la da; ya lo creo que la da.”

Del placer:

“Recordé una escena de mi infancia. Una prima mía, mayor que yo, nos llevó al cine a los más pequeños, la tarde de Navidad. Fue quizá mi primera experiencia del cine en color. Proyectaban El mundo submarino, documental de divulgación de un científico francés, lleno de efectos infantiles. Desde las primeras imágenes me sentí poseído por una dolorosa sensación de placer total. Pero el arrebato ante los colores, la fantasía, la monstruosidad incluso de aquel pedazo de mundo INVISIBLE, era excesivo para mis fuerzas. Así que a los cinco minutos comencé a preguntarle a mi prima, con la insistencia de un perturbado, si faltaba mucho para que la cinta terminara. Cada cinco minutos repetía mi pregunta “¿falta mucho? ¿tú crees que se va a terminar en seguida?”, a lo que mi prima contestaba cada vez con mayor impaciencia. Pero ella no comprendía la angustia asfixiante de aquel niño descubriendo, por primera vez en su vida, el placer CONSCIENTE; y su desesperación porque algo tan descomunal estaba SUJETO AL TIEMPO. ¿Cómo podía terminar una cosa así? Una cosa así tenía que ser eterna O NO SER. ¿Cómo podía soportar el niño que alguien descorriera una cortinilla, le mostrara EL MUNDO INVISIBLE, y luego volviera a cerrarla? “Ya tienes bastante”, decía el dueño de la cortinilla. Pero yo no tenía bastante.”

Lunes, 12 de Octubre de 2009 20:45. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 11 comentarios.

Hugo Margenat, "En ti"

No has ya de dudar
que te amo unidamente
como un beso ininterrumpido.

No has ya de dudar
que como dos hojas,
sin paredes limitadoras,
nos hemos
de perder en una inmensidad
de tranquilidades amorosas.

No he de dudar
que ya concéntrome tempestuosamente,
como un viento libre,
en ti.

En ti están las poesías,
las ansias y las ráfagas
con que ya no he de dudar más
y entregándome a tu imperio rosa,
arrancaré al espacio
una brisa sentida
y con ella
nos iremos abrigándonos
de rendidos cantos en realizar.

Lunes, 12 de Octubre de 2009 19:48. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

Y chimpún

 

"Serás amado el día en que puedas mostrar tu debilidad

sin que el otro se sirva de ella para afirmar su fuerza."

Cesare Pavese

* * *

 

Sábado, 19 de Septiembre de 2009 21:17. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 17 comentarios.

Luis Cernuda, "Desdicha" de Un río, un amor (1929)


Chema Madoz

Un día comprendió cómo sus brazos eran
solamente de nubes;
imposible con nubes estrechar hasta el fondo
un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
con sus labios no sabe sino decir palabras;
palabras hacia el techo,
palabras hacia el suelo,
y sus brazos son nubes que transforman la vida
en aire navegable.
Viernes, 20 de Mayo de 2005 01:38. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 2 comentarios.

Juan Liscano, "Pareja sin historia"


Se acarician. Se bastan.
Están colmados por ellos mismos
colmados por la sed sensual del otro.

Se conocieron ayer:
llevan siglos de parecerse
de abrazarse en las paredes siempre únicas
de reconocerse en todos los lugares
donde el sueño esconde su tesoro
donde la dicha deja a la nostalgia
donde nunca estuvieron
donde están.

Aroma de piel ramajes íntima penumbra
labios que besan por la herida
rostro asomado al secreto del rostro que lo refleja
palabras que se derriten por los dedos
semejanzas descubiertas con delicia
apetencias de olvido y de sabores no probados
mientras se inventan paraísos sin castigo
y se cuentan a tientas el alma
mientras asumen el destino de las frutas
y la vida fulgura en ellos
con sus “siempre” y sus “nunca” efímeros
con sus “primera vez” repetido hasta el final
con sus partes confundidas cual miembros que el amor enlaza.

Hasta ellos no alcanza el rumor de la urbe
o será más bien que no lo oyen
que lo cubre el susurro con que se aman
que lo dispersa el soplo que se dan.

Se huelen se gustan se desean.
La libertad que encuentran los deslumbra.
Ascienden en una isla espacial entre los astros.
Pareja sin Historia
pareja constelada.

Se miran a sí mismos en el otro.
Ella aparece abierta impúdica ojerosa tremulante
él: enhiesto obsceno avisor posesivo
ella: contráctil húmeda gimiente umbría
él: herido llameante solar fulminado.
¡Cuánto abandono momentáneo!¡Cuánto triunfo!
Pueden equivocarse gozosamente
confundir las imágenes del deseo espejado
fundir los sabores de sus bocas
perderse juntos en el placer del otro
fluir de manantiales en arroyos
de arroyos en raudales de raudales en ríos
hasta el mar hasta volcarse en la unidad del origen
en el espacio pletórico y vibrante
donde cada movimiento se transmite de polo a polo
donde flotarán donde están flotando
como dos hipocampos entregados al rito nupcial.

Aflojan las redes y los nudos milenarios
arrojan de sí el pasado las cáscaras los trapos
viento propicio borra las huellas mezcla arenas y estrellas
le dan la espalda a la memoria hueca
para ser cresta de una ola
para ser cresta espuma sortilegio
cielo de mar espacio palpitante que rompe en sales
y en la cresta de esa ola de caballos tornasolados
que recorre de punta a punta el tiempo como una playa
me arrojo contigo!
¡la corro contigo hasta el final del día!
¡sobre su filo tú y yo somos jabalina y destello!
¡vivan este esfuerzo estos besos esta presencia única!
¡vivan este júbilo del mar los cuerpos aparejados!
¡nuestro almizcle que huele a marisco y a gato montés!
¡el relámpago en que nos dormimos juntos!

.
.

Wolfang Tillmans, "Damon"
Domingo, 10 de Abril de 2005 17:25. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 7 comentarios.

Jaime Gil de Biedma



Canción final

Las rosas de papel no son verdad
y queman
lo mismo que una frente pensativa
o el tacto de una lámina de hielo.
Las rosas de papel son, en verdad,
demasiado encendidas para el pecho.
Sábado, 26 de Marzo de 2005 19:12. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 4 comentarios.

Breakfast at Tiffany´s

"Moon River"
Música: Henry Mancini
Letra: Johnny Mercer

Moon River,
Wider than a mile,
I’m crossin’ you in style someday...

Oh dream maker,
You heart-breaker,
Wherever you’re goin’,
I’m goin’ your way...

Two drifters,
Off to see the world,
There’s such a lot of world to see...

We’re after the same,
Rainbow’s end,
Waitin’ round the bend,
My huckleberry friend
Moon river and me.

Paul Varjak: You know what’s wrong with you, Miss Whoever-you-are? You’re chicken, you’ve got no guts. You’re afraid to stick out your chin and say, "Okay, life’s a fact, people do fall in love, people do belong to each other, because that’s the only chance anybody’s got for real happiness." You call yourself a free spirit, a "wild thing," and you’re terrified somebody’s gonna stick you in a cage. Well baby, you’re already in that cage. You built it yourself. And it’s not bounded in the west by Tulip, Texas, or in the east by Somali-land. It’s wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself.

Audrey Hepburn

Martes, 15 de Marzo de 2005 15:08. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 10 comentarios.

Pedro de Miguel, "Soledad"

corazón.jpg

Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.

No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.

Martes, 15 de Marzo de 2005 14:24. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 3 comentarios.

Ah'med el Qalyubi, "Temor de la cólera"

En una de sus guerras, Alí derribó a un hombre y se arrodilló sobre su pecho para decapitarlo. El hombre le escupió en la cara. Alí se incorporó y lo dejó. Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, respondió:

-Me escupió en la cara y temí matarlo estando yo enojado. Sólo quiero matar a mis enemigos estando puro ante Dios.

Martes, 15 de Marzo de 2005 14:32. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 3 comentarios.

Truman Capote, "Desayuno en Tiffany's"

amelie.jpg

No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarles el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo.

Miércoles, 23 de Febrero de 2005 15:29. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 15 comentarios.

Julio Cortázar, "Rayuela" capítulo 68

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Viernes, 11 de Febrero de 2005 17:25. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 20 comentarios.

Antonio Lobo Antunes, "Claro que te acuerdas de mí"

He debido cambiar mucho: ya no uso braguero por las hernias, ni aparato ortodóncico, ni pantalones cortos, ni adornos. Por teléfono ya no tengo voz de niña. Ni voy tirando piedras a las moreras, buscando hojas para los gusanos de seda que se arrastran unos sobre otros en una caja de zapatos. Mi plato favorito ya no son las torrijas. Y hace siglos, imagínate, que ya no me despellejo las rodillas.

He debido cambiar mucho: me salieron granos y pelillos, empecé a afeitarme, hice la mili, dejé de vivir con mis padres, me marché del barrio, conseguí un empleo. Nunca más volví a Amadora. A lo mejor el café de los billares cerró, hay un video-club en lugar de la mercería, cortaron los plátanos de la avenida, pasando tu casa, y quitaste aquellos cisnes de escayola de las columnas del portal. Siempre creí, no me preguntes porqué, que acabarías por quitar los cisnes de escayola, con sus alas abiertas y el pico pintado de rojo, de las columnas del portal. Tal vez porque a mí me gustan los cisnes. Tal vez porque tú me encontrabas feo y yo no te gustaba. Nunca respondiste a mis cartas. Nunca sonreíste a mi sonrisa. Nunca me agradeciste la preciosa rana que te envié con mi hermano más pequeño. Cuando le pregunté

-¿Le diste la rana?

mi hermano me contó que apenas le quitó el paño que la cubría y te enseñó el animalito, te echaste a correr gritando

- Quita esa porquería de ahí

pero tengo la seguridad (¿a quién no le gustan las ranas, verdad?) que te encantó, que jugaste con ella y la colocaste en el estanque del patio. Apuesto a que aún anda por allí, en cuclillas sobre una piedra, mirando la ropa tendida en el patio de la cocina, la ropa de tu madrastra, tu ropa, la ropa del señor Bernardino, que acudió al anuncio pegado en el tablón de la tienda y os alquiló una habitación. Mi hermano, calcula a dónde pueden llegar las malas lenguas, jura que te casaste con ese, que se os ve tomando café, cogidos del brazo, los domingos en la mañana, en la pastelería Preciosa, que tenéis un hijo rubio, que te pusiste a trabajar en la secretaría del Ministerio de Economía. Claro que es mentira, que no me lo creí, que me reí. Que yo sepa, nadie puede tener hijos a los doce años, ¿verdad? Además, ¿qué demonio de gracia puede encontrar el señor Bernardino en una chiquilla?

He debido cambiar mucho. Pero estoy seguro que me vas a reconocer cuando el domingo coja el tren de Amadora. Por más que construyan, el edificio y el cantero de dalias tienen que estar aún allí, con cisnes o sin cisnes, enseguida de pasar los plátanos. Me acerco a las rejas, tiro de la campanilla que suelta un gritito roto en el soportal, una delicada manita apartará las cortinas, y como ya no uso alambre en los dientes puedo decir

-Hola, Olga

puedo llamarte, puedo limpiarme los pies en el felpudo, puedo entrar, puedo sentarme a tu lado, con un paquete de bizcochos colgando del dedo meñique, en el sofá delante de la tele. Porque eso es lo único que quiero: sentarme a tu lado en el sofá y ver la telenovela.

Cuando le explico esto a mi hermano más pequeño se pone a bromear sin motivo alguno: que creciste, que te casaste, que tienes un hijo, que trabajas en el Ministerio de Economía, que no te acuerdas de mí, que estoy chalado. ¿Para qué responderle? Es obvio que te acuerdas de mí: era el único en la escuela con cara de conejo y aparato ortodóncico, y que se quedaba inmóvil durante los recreos por no poder correr a causa de las hernias, con una rana en el bolsillo para ti. Es obvio que te acuerdas de mí: era tan linda la rana, ¿a que sí?

Viernes, 11 de Febrero de 2005 17:26. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 2 comentarios.

Adolfo Bioy Casares, "La invención de Morel"

"Recorrí los estantes buscando ayuda para ciertas investigaciones que el proceso interrumpió y que en la soledad de la isla traté de continuar. Creo que perdemos la inmortalidad porque la resistencia a la muerte no ha evolucionado; sus perfeccionamientos insisten en la primera idea, rudimentaria: retener vivo todo el cuerpo. Sólo habría que buscar la conservación de lo que interesa a la conciencia. Mi alma no ha pasado, aún a la imagen; si no, yo habría muerto, habría dejado de ver a Faustine, para estar con ella en una visión que nadie recogerá.
(...)

Intenté varias explicaciones: Que yo tenga la famosa peste; sus efectos, la imaginación: la gente, a la música, Faustine; en el cuerpo: tal vez lesiones horribles, signos de la muerte, que los efectos anteriores no me dejan ver.
(...)

Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. El verano se adelantó. Puse la cama cerca de la pileta de natación y estuve bañándome, hasta muy tarde. Era imposible dormir. Dos o tres minutos afuera bastaban para convertir en sudor el agua que debía protegerme de la espantosa calma. A la madrugada me despertó un fonógrafo. No puede volver al museo a buscar las cosas, huí por las barracas, estoy en los bajos del sur, entre plantas acuáticas, indignado por los mosquitos, con el mar o sucios arroyos hasta la cintura, viendo que anticipé absurdamente mi huida. creo que esa gente no vino a buscarme, tal vez no me hayan visto. Pero sigo mi destino; estoy desprovisto de todo, confinado al lugar más escaso, menos habitable de la isla; a pantanos que el mar suprime una vez por semana. Escribo esto para dejar testimonio del adverso milagro.
(...)

Esta mujer es algo más que una falsa gitana. Me espanta su valor. Nada anunció que me hubiera visto. Ni un parpadeo, ni un leve sobresalto. Todavía el sol estaba arriba del horizonte, no el sol, la apariencia del sol; era ese momento en que ya se ha puesto, o va a ponerse, y uno lo ve donde no está). Yo había escalado con urgencia las piedras. La vi; el pañuelo de colores, las manos cruzadas sobre una rodilla, aumentando el mundo. Mi respiración se volvió irreprimible.
(...)

No espero nada. Esto no es horrible. Después de resolverlo, he ganado tranquilidad. Pero esa mujer me ha dado una esperanza. Debo temer las esperanzas. Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. Ya no estoy muerto: estoy enamorado. "

Miércoles, 09 de Febrero de 2005 15:32. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

Ay, Forges

forges puesta de sol y futbol.jpg
(!!!)
Miércoles, 09 de Febrero de 2005 16:13. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 6 comentarios.

Jaime Sabines

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy sólo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en el que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que nos vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

***

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.

***

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

Lunes, 07 de Febrero de 2005 17:28. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 11 comentarios.

Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

***

Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...


***

Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón de desaliento.

No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.

Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.

Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
Lunes, 07 de Febrero de 2005 16:13. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 1 comentario.

Luis García Montero, "Canción de brujería" de Habitaciones Separadas

1.jpg
Señor compañero, Señor de la noche,
haz que vuelva su rostro
quien no quiso mirarme.
Que sus ojos me busquen
sostenidos y azules
por detrás de la barra.
Que pregunte mi nombre
y se acerque despacio
a pedirme tabaco.
Si prefiere quedarse,
haz que todos se vayan
y este bar se despueble
para dejarnos solos
con la canción más lenta.
Si decide marcharse,
que la luna disponga
su luz en nuestro beso
y que las calles sepan
también dejarnos solos.
Señor compañero, Señor de la noche,
haz que no cante el gallo
sobre los edificios,
que se retrase el día
y que duren tus sombras
el tiempo necesario.
El tiempo que ella tarde en decidirse.

.
(imagen: Sensitive Light)
Jueves, 03 de Febrero de 2005 17:29. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 21 comentarios.

José Antonio Millán,

Cada vez son más los autores que se animan a dar a probar su obra en un formato gratuito, esperando convertirla en irresistible cebo para ingénuos y ávidos lectores, o en un capriche que abra boca hacia el resto de su bibliografía.

En este caso, es el último libro de cuentos de JAM el que está disponible gratis en la red para uso no-comercial, en esta dirección.

¿Alguien dá más?

Domingo, 30 de Enero de 2005 17:33. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 6 comentarios.

Detalle J. Turner

zoom.ms.jpg

Sólo visitando esta página —o claro es, viajando a Nueva York— podemos ver detalles tan impresionantes. En este caso, la entrada a la Basílica Madonna della Salute.

Lunes, 24 de Enero de 2005 17:50. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

Turner,

ep99.31.R.jpg

Propiedad de Cornelius Vanderbilt desde 1899 y donado para la exposición permanente del Museo Metropolitano de Arte de NY.

Lunes, 24 de Enero de 2005 17:50. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 4 comentarios.

Calentando en la banda

enlafloristeria.gif
Forges, grande.
Martes, 18 de Enero de 2005 10:27. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 2 comentarios.

Julio Cortázar, "Rayuela: capítulo 7"

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Lunes, 17 de Enero de 2005 17:29. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 19 comentarios.

Pepe Hierro, "Tierra sin nosotros" 1947

Sillon.jpg
Caballero de otoño
Viene, se sienta entre nosotros,
y nadie sabe quién será,
ni por qué cuando dice nubes
nos llenamos de eternidad.

Nos habla con palabras graves
y se desprenden al hablar
de su cabeza secas hojas
que en el viento vienen y van.

Jugamos con su barba fría.
Nos deja frutos. Torna a andar
con pasos lentos y seguros
como si no tuviera edad.

Él se despide. ¡Adiós! Nosotros
sentimos ganas de llorar.
Domingo, 16 de Enero de 2005 17:29. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

Diego Rivera y Neruda, "Soneto XVII"

Diego Rivera.jpg
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
Viernes, 07 de Enero de 2005 16:13. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 1 comentario.

Elsa Triolet y Louis Aragon

elsfre1.jpgAl cabo de treinta años de matrimonio, cuando a Elsa le habían detectado una enfermedad cardiaca que la robaría de los brazos de su esposo al año siguiente (1970, el año que casualmente nací), él le dedicó unas líneas en la revista ELLE que conmovieron a toda Francia.

El amor que se tenían era tan grande que les chorreaba.

__________________________________________________________
"He aquí que hace treinta años, que soy esta sombra a tus pies.
Un fiel perro negro que gira en torno a tus talones.
He aquí que hace ya treinta años que mi pensamiento es la sombra de tu pensamiento.
Qué es lo que ha dicho mi alma cuando tú la despojaste de su cáscara.
Cuando la modelaste a tu imagen y semejanza.
Cuando en tus brazos supe que era un ser humano.
Cuando dejé de fingir y reír burlonamente para ser yo mismo al tacto de tu mano.
De todo esto sólo quedará una cosa
Un solo murmullo, un estribillo sólo
Una mirada que nada reposa
Un largo gracias balbuciente
Y como un prado alegría
Niño-Dios mi idolatría
Ave sinfín de letanía
Mi eterno insomnio noche y día
Mi floración calma tardía
Oh mi razón ¡Oh mi folia!
Mi mes de mayo de melodía
Mi universo. Elsa vida mía."
Miércoles, 29 de Diciembre de 2004 18:33. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

Italo Calvino, "Las ciudades invisibles"

orland7.jpgLas ciudades y los ojos

Después de andar siete días a través de boscajes, el que va a Baucis no consigue verla y ha llegado. Los finos zancos que se alzan del suelo a gran distancia uno de otro y se pierden entre las nubes, sostienen la ciudad. Se sube por escalerillas. Los habitantes rara vez se muestran en tierra: tienen arriba todo lo necesario y prefieren no bajar. Nada de la ciudad toca el suelo salvo las largas patas de flamenco en que se apoya, y en los días luminosos, una sombra calada y angulosa que se dibuja en el follaje.

Tres hipótesis circulan sobre los habitantes de Baucis: que odian la tierra; que la respetan al punto de evitar todo contacto; que la aman tal como era antes de ellos, y con catalejos y telescopios apuntando hacia abajo no se cansan de pasarle revista, hoja por hoja, piedra por piedra, hormiga por hormiga, contemplando fascinados su propia ausencia.

Miércoles, 29 de Diciembre de 2004 17:30. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 3 comentarios.

Tahar Ben Jelloun,

images.jpg

Día de silencio en Tánger ("Jour de silence à Tánger") es una pequeña novela escrita por Tahar Ben Jelloun dedicada a su padre. Cuando digo que es pequeña no me estoy permitiendo ninguna licencia, es que es muy breve. Tiene apenas noventa y una páginas. En mis manos gracias a Ediciones Península (nº 26, traducción de Alberto Clavería en 1990), y a uno de mis mejores amigos que tuvo el gusto de regalármela (tras reiterados y nada preparados olvidos por mi parte). Días antes de entregármela, me envió un sms al móvil diciéndome algo como:

"¿Qué te parece una novela que comienza así? `Ésta es la historia de un hombre embaucado por el viento, olvidado por el tiempo y desdeñado por la muerte.´."

Tahar Ben Jelloun, escritor nacido en Fez, Marruecos, en el año 1944. Se trasladó a París en 1967 tras estudiar filosofía en Rabat, y colabora regularmente con el periódico Le Monde. Comenzó escribiendo poesía y sus primeras selecciones se publicaron bajo los nombres de "Cicatrices del Sol" y "El discurso del camello"; dicen de él que alarga tanto la palabra hasta quien la recibe, mientras la mezcla con las bellísimas tradiciones árabes con que construye sus historias, que éstas cobran voz y pasan de la suya a la de sus lectores. Entre sus novelas más conocidas están La Noche Sagrada (premio Goncourt 1987 --galardonado con 50 euros, como es la tradición de este premio desde su creación en 1903-- primer escritor magrebí en obtener este logro) y Los naúfragos del amor. El pasado mes de junio recogió en Dublín el galardón de la multinacional IMPAC, por una novela publicada hace tres años llamada This Blinding Absence of Light (cuyo título original francés es "Cette aveuglante absence de lumiére", y que en España titularon: "Sufrían por la luz", dotado con 100.000 euros a la mejor novela de ficción escrita en inglés o traducida a este idioma).

La ciudad de Tánger está ligada a la Literatura por otros autores españoles como Juan Vega "El último verano en Tánger", Ángel Vázquez, "La vida perra de Juanita Narboni" (Premio Planeta), Joaquín Calvo Sotelo "Tánger", o Ramón Buenaventura "El año que viene en Tánger". Son muchos los escritores que se han visto impresionados por las calles, las costumbres y el ambiente de esta ciudad: Daniel Rondeau, Sylvia Eor, Thierry de Beauce, Paul Morand, Paul Bowls, John Hopkins… Y del mismo Tánger, el también escritor Mohamed Chukri ("El pan desnudo", "El zoco chico").

La novela está escrita en las ciudades de Turín-Tánger-París entre mayo de 1988 y marzo de 1989; es una breve descripción del mundo árabe además de una reflexión sobre el sentido de la vida y el paso del tiempo. La muerte está presente en todas las páginas del libro de forma recurrente ("La muerte es un navío llevado por manos de muchachas ni hermosas ni feas que pasan y vuelven a pasar en una casa en ruinas bajo la mirada incrédula y desconfiada de quien con mano firme rechaza esta imagen."), acompañando de la mano a quien se pasea por sus páginas, hasta el dulcísimo final. Una narración intimista salpicada de recuerdos en primera persona, desde los ojos de un anciano enfermo que teje con ellos una hebra por la que caminan sus amistades, sus parientes, su gran amor Lola ("Lola se presentaba de vez en cuando, siempre de improviso. En cuanto la veía, bajaba la persiana de la tienda vigilando las miradas indiscretas de los vecinos envidiosos. Le gustaba mucho acariciar largamente los pequeños pechos suaves y cálidos de Lola. Ese recuerdo se mantiene todavía vivo e incluso abrasador. En su rostro, una sonrisa de satisfacción y de nostalgia confiere un poco de luz al largo día") y casi todos sus seres queridos, ya muertos, acompañándole hacia su propio final donde el ovillo acaba por embrujar a unos afortunados lectores que acaban irremediablemente bañados por un Viento del Este al que se hace mención repetidas veces durante el transcurso de la novela ("El viento. Ése es el enemigo. Procede de ese hueco que hay entre el extremo sur de Andalucía y el extremo norte de Africa. Se dice que es del este. También se dice que se levanta a la vez que el sol pero que no tiene hora para pararse. Al llegar a Tánger se pone a dar vueltas sin saber por dónde salir. Por otra parte dicen los rumores que, si llega en viernes, exactamente a la hora de la oración del mediodía, los santos de la ciudad lo retienen por lo menos siete días y siete noches. Hay quienes hallan en él virtudes higiénicas, pues al parecer limpia la ciudad y pone en fuga a los mosquitos y a los microbios, sobre todo a los que no se ven a simple vista. Se los lleva consigo y los arroja al mar. De modo que si el Estrecho de Gibraltar está solucionado, ello se debe al viento del Éste, que arroja allí los virus.") que no deja de dar vueltas sobre la habitación del moribundo mientras se debate entre los recuerdos, el presente y una bronquitis que acabará con su vida.

Fragmento:

"Es preciso que deje de pensar. No voy a pensar más. Voy a hacer el vacío. Lo expulso todo de mi espíritu: las espinas amenazadoras y mis obsesiones. El viento es menos recio. Con todo, ha conseguido abrir la ventana y la puerta. Me levanto. El viento ya no es húmedo; incluso es agradable; es un viento cálido que viene del norte. El cielo está despejado. Ha cambiado de color. ¿Adonde se ha ido todo el gris? El cielo es azul. Hace buen tiempo. Estamos en verano. Es la hora de la siesta. Hay poca gente en la calle. Bajo por la calle Quevedo. La luz es demasiado fuerte. Cierro los ojos. Pasa una chica joven en bicicleta. El viento le hincha la falda y juega con su cabello rubio. Veo sus piernas. Son magníficas. Me sonríe. Me paro y espero. Da media vuelta, baja de la bicicleta y viene hacia mí. No digo nada. Su sonrisa me intriga. Ese rostro no me resulta extraño. ¿Dónde lo he visto? Quizá no sea más que una imagen, una aparición de la que emanan una gracia y una luz que me encantan y atontan. No es un sueño. Siento la suavidad del viento en mi rostro y oigo un canto lejano. ¿Esto es dejar de pensar? ¿Tener el espíritu liberado de todo lo que le estorba y le hace daño? No digo nada. Ella me ofrece la bicicleta. Está completamente nueva. Monto intentando no perder el equilibrio. No me cuesta mantenerme derecho. La chica joven se pone ágilmente entre la silla y el manillar. Mi cabeza se apoya en su hombro izquierdo. Tengo su cabellera sobre la cara y rodamos por un prado inundado de luz y de espejos."

Una novela pequeña que aprieta con sus bracitos a quien la sostiene. Muy recomendable.

[...]

www.lacentral.com/wlc.html?wlc=31&seleccion=68
www.dafina.net/ tanger_en.htm
www.espiegle.org/ agence/rubriques/tahar.htm
www.globenet.org/.../ rubriques/ben_jelloun.html

Miércoles, 29 de Diciembre de 2004 17:34. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

María Aurélia Capmany (1918-1991), "La dona a Catalunya"

"I el problema de la dona existeix. Existeix més profundament que mai perquè se'ns presenta en el camp de la vida quotidiana, de la pràctica diària, i no en el més vague i còmode de la ideologia."

Sábado, 06 de Noviembre de 2004 17:00. [ + ]. Tema: Retales sueltos No hay comentarios. Comentar.

Luis García Montero, "Lecciones de poesía para niños inquietos"

Con la vida pasa como con un deporte, como con el fútbol o el baloncesto. Cuando conocemos los fundamentos del deporte, nos divertimos mucho con él. Lo pasamos muy bien en un partido cuando entendemos las reglas, cuando sabemos lo importante que es pasar la pelota al compañero, desmarcarse, abrir huecos, jugar sin balón, buscar una buena posición para tirar. Aquellos que no conocen las reglas dicen que el fútbol y el baloncesto son aburridos, pero los aburridos son ellos, porque sólo ven a unos jugadores haciendo el tonto, corriendo detrás de una pelota y sudando. ¡No saben mirar!

Ocurre lo mismo con la vida. Si aprendemos a mirar, si llegamos a conocer sus fundamentos, su técnica, sus reglas, nos lo pasaremos muy bien, nos daremos cuenta de casi todo y podremos sacar nuestras propias conclusiones.

Miércoles, 13 de Octubre de 2004 17:31. [ + ]. Tema: Retales sueltos Hay 1 comentario.

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